Llega el verano y la aplicación de toxina botulínica se convierte en uno de los tratamientos estéticos más solicitados. Y si bien su aplicación puede realizarse durante todo el año, es uno de los pocos tratamientos de rejuvenecimiento para el rostro que no necesitan ser interrumpidos frente al aumento de la exposición solar. Durante los meses de verano no puede realizarse ningún tratamiento estético que exfolie, es decir, que elimine las capas más superficiales de la piel ya que cada capa protege al organismo de las radiaciones solares. La exfoliación por lo tanto, puede provocar lesiones dérmicas desde pigmentaciones como lentigos o queratosis, hasta la aparición de cáncer de piel. Pero la aplicación de toxina botulínica sí puede realizarse perfectamente durante el verano ya que solamente disminuye la contractilidad de los músculos donde se aplica, por lo que tiene máxima indicación para prevenir arrugas durante el verano.